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miércoles, 2 de marzo de 2011

¿Que es la autorrealización?



     Una empresaria pasó por un pueblito del condado de Yorkshire, en Inglaterra, de camino hacia Londres, donde sostendría una importante reunión de negocios.
     Al dar vuelta a una calle, se topó de pronto con el jardín más hermoso que hubiera visto nunca: estaba sembrado de rosas de todos colores, y al fondo del predio se veía una pequeña cabaña, tan encantadora que parecía salida de un cuento de hadas. Una mujer de mediana edad se movía entre los rosales, podando algunos, removiendo la tierra de otros, deteniéndose para aspirar el perfume de las flores de más allá.
     Impresionada ante la belleza del lugar, que parecía realmente una tarjeta postal, la empresaria detuvo su costoso auto deportivo frente a la verja de hierro forjado y llamó a la mujer.
     -Disculpe, sus rosas son muy bellas. ¿Podría venderme una docena?
     - se las regalo - dijo  la mujer- , mis rosas no están a la venta, pero puedo obsequiarlas a alguien que realmente las aprecie.
     Y mientras decía esto, cortó doce rosas de otros tantos rosales, y entregó a la empresaria un precioso ramo fragante. Ésta lo tomó sorprendida, diciendo:
     -  Se lo agradezco mucho. Oiga, ¿no ha pensado nunca en hacer negocio con sus rosas? Se
venderían muy bien y usted podría ganar mucho dinero.
-  ¿ y para qué me serviría ? – Preguntó la jardinera , sonriendo.
     - Pues…pues… - la empresaria se quedó de momento sin palabras: ¿ cómo era posible que alguien hiciera semejante pregunta? – podría  tener una bien provista cuenta en el banco, y después podría retirarse a hacer lo que usted quisiera – dijo al fin - . Yo lo haría si fuera usted. Mi sueño – continuó  - , sería, por ejemplo, tener una cabaña como la suya, y ninguna preocupación más que cultivar rosas tan bellas …
     Calló al darse cuenta de lo que estaba diciendo.La jardinera la miraba sonriente.
     - Pues … parece que yo ya he cumplido su sueño – le dijo a la empresaria  - .Como ve, no necesito vender mis rosas…
     La mujer de negocios asintió sin saber que decir. Momentos después, se alejaba por la carretera en su auto deportivo. Y por primera vez,  se dio cuenta de lo que quería hacer con su vida…

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